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EL ALOE VERA

La utilización del áloe o sábila corre pareja con el desarrollo de
 

la humanidad desde sus orígenes: está documentada en el inicio de las civilizaciones china,
india y sumeria, asiría y el antiguo Egipto, entre los babilonios y los hebreos. Destacan como
usos más comunes las referencias al poder regenerador del áloe en heridas, lesiones y
quemaduras y para afecciones de la piel, así como bebida para la indigestión y los gases.
En el siglo I d.C. Dioscórides, en su herbario griego, hace una amplia descripción de la
planta por sus propiedades medicinales y cosméticas. En Estepona (Málaga) e introducida
por los árabes crecen las primeras plantaciones de áloe en la península Ibérica, llegando
a ser elemento esencial de la medicina popular de la ribera mediterránea hasta que: "El
empleo generalizado de la farmacopea moderna lo relegó al olvido junto a la mayoría de
las plantas medicinales".
 


El redescubrimiento del valor terapéutico del áloe se produce durante la segunda guerra

mundial: "Las quemaduras causadas en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki por las
explosiones atómicas, se curaron más rápidamente con el áloe y en muchos casos sin dejar
señales ni cicatrices".
 

Variedades y denominaciones


El género áloe pertenece a la familia de las asfodeláceas o liliáceas, familia con plantas tan

comunes como ajo, cebolla, espárrago y tulipán. Existen unas 350 variedades o especies
reconocidas del género áloe, que crecen en zonas semiáridas de las regiones tropicales y
subtropicales, casi todas con alguna propiedad terapéutica, y que pueden ser desde plantas
de unos 20 cm. de altura hasta auténticos árboles con más de 20 metros.

 

Ante la confusión en torno a la denominación de las diferentes variedades, lo que hace
 

que especies distintas de áloe sean conocidas como aloe vera -aloe verdadero en latín-,
para Gampel sólo debe llamarse así a la especie aloe barbadensis miller. Una correcta
denominación es importante ya que no todos los aloes tienen iguales características. Según
Gampel: "Hoy en día, prácticamente se limitan a dos las especies de áloe utilizadas con fines
medicinales. El aloe ferox miller o aloe del Cabo, a partir del cual se obtiene principalmente
acíbar, y el aloe barbadensis miller, originario de Barbados y a partir del cual se obtiene
acíbar y gel de áloe".
 


 

Debido a su fuerte demanda, la especie aloe barbadensis miller experimenta un incremento
de las zonas de cultivo, por lo que ha sido introducida en muchas regiones de las zonas más
cálidas de Estados Unidos, México, Antillas, Bahamas, Venezuela, Grecia, Marruecos, Israel,
Egipto, Arabia, Argelia o India. También hay plantaciones de aloe barbadensis en Andalucía,
Baleares y Canarias. Del áloe se utilizan las hojas basales, duras, gruesas y carnosas,
recolectadas a partir de la planta adulta de más de 3 años y no más de 5, de la que se
obtienen el acíbar y el gel de aloe vera



 

Derivados del aloe. Gel, jugo y zumo
 


 
muy diferentes tanto desde el punto de vista químico como farmacológico y terapéutico, por
lo que no deben ser confundidos", afirma Ricardo Gampel.

 


 

El acíbar,
 


 

látex o exudado obtenido por incisión de las hojas frescas de las especies de aloe
ferox y barbadensis, es de color amarillento oscuro, con gusto amargo y nauseabundo. Sus
principios activos son derivados hidroxiantracénicos de acción laxante o purgante. Este látex
se condensa y deseca para obtener una masa cerosa quebradiza, de color oscuro entre
marrón rojizo y negro, que apelmazado y en forma de terrones similares al barro seco recibe
el nombre de acíbar. Pulverizado es incorporado a preparados farmacéuticos laxantes.


 

En extracto glicolico el acibar, tiene propiedades altamente regenerantes y cicatrizantes.

 

El gel de aloe vera es un líquido claro y mucilaginoso de color blanco o ligeramente
amarillento, casi transparente, obtenido al triturar las hojas de variedades cultivadas de aloe
barbadensis sin eliminar la pulpa. Los polisacáridos son sus principales constituyentes y no
contiene derivados antraquinónicos de acción laxante. Tras tratar por métodos físicos el gel
de aloe vera se obtiene el jugo o zumo de aloe, que debe ser convenientemente conservado
y estabilizado, ya que es sensible a la luz y al calor y puede deteriorarse rápidament

 


 

El jugo y el zumo obtenidos a partir del gel de aloe barbadensis están libres de aloína y
demás sustancias antraquinónicas laxantes, por lo que pueden tomarse con toda seguridad
por vía oral, garantizan el contenido de polisacáridos biológicamente activos, y mantienen el
color y el sabor, no del todo desagradable, del gel de aloe vera

 


 

El concentrado de aloe es un gel de aloe vera del que se ha eliminado el agua. El extracto de
aloe es una solución acuosa o con otros disolventes que contiene menos del 10% de gel de
aloe vera. El aceite de aloe vera es la fracción lipídica obtenida de las hojas de aloe
barbadensis miller

 

Composición química del gel
 

Su composición y propiedades físico-químicas y farmacológicas pueden variar en función
de la lluvia o el riego, del terreno, de la época de recolección de las hojas y de su edad y
almacenamiento, y según la forma de obtención del gel y su almacenamiento.

Un 99,4% del peso del gel de aloe vera es agua. Más del 60% de los sólidos totales
son polisacáridos mucilaginosos ligados a azúcares como glucosa, manosa, ramnosa,
xilosa, arabinosa, galactosa y ácidos urónicos. El mucílago está compuesto de diferentes
polisacáridos neutros, ácidos y acetilados (mananos, glucomananos, galactomananos,
...), responsables de la gran capacidad que tiene la planta para retener agua y gracias a
la cual puede sobrevivir en condiciones de sequía. Los polisacáridos mucilaginosos son
los principios activos responsables de la actividad biológica del gel de aloe vera, y entre
ellos Ricardo Gampel destaca el acemanano: "Que ha despertado gran interés por sus
propiedades farmacológicas y como componente activo importante del gel de aloe" y el
aloérido: "Polisacárido de elevado peso molecular recientemente identificado, constituído
por glucosa, galactosa, manosa y arabinosa, y que según parece posee una actividad
 

inmunoestimulante superior a la del acemanano".

Siguiendo a Gampel, los restantes sólidos que componen el gel de aloe vera, que también
pueden contribuir a su actividad terapéutica, son sales orgánicas y ácidos (glutámico, málico,
salicílico, cítrico, lactato magnésico, oxalato cálcico, ...), enzimas (celulasa, carboxipeptidasa,
bradikininasa, catalasa, amilasa, oxidasa, tirosinasa), sapogénicas, taninos, esteroles,
triglicéridos, aminoácidos (lisina, histidina, glutamina, arginina, ácido aspártico, asparagina,
treonina, serina, ácido glutámico, glicina, alanina, valina, metionina, isoleucina, leucina,
tirosina, fenilalanina y triptófano), RNA y trazas de alcaloides, de vitaminas (betacaroteno,
B1, B2, B3, B6, C, E, colina, ácido fólico) y de minerales (aluminio, boro, bario, calcio, cromo,
cobre, hierro, potasio, magnesio, sodio, fósforo, estroncio, silicio). No debe contener nunca
en cantidades apreciables derivados hidroxiantracénicos o antraquinonas de acción laxante
 

Actividad sobre órganos y sistemas
 

Con abundantes y documentadas referencias de estudios in vitro, en
animales y en humanos, Ricardo Gampel desarrolló las propiedades
y aplicaciones del aloe vera. Respecto a su actividad sobre la
mucosa gastroduodenal destaca el efecto protector ante lesiones
de la mucosa gástrica, su actividad antiulcerosa, y de inhibición del
crecimiento de helicobacter pylori. El acemanano presente en el aloe
vera podría ser útil en enfermedades inflamatorias intestinales como
la de crohn o la colitis ulcerosa.

 


 

En el sistema endocrino resalta la actividad hipoglucemiante e
hipolipemiante: "El aloe vera administrado por vía oral es capaz de reducir los niveles de
glucosa en sangre, ... Puede tener también cierta actividad sobre los niveles sanguíneos
de colesterol y triglicéridos, aunque el mecanismo de acción no ha sido dilucidado".



 

En cuanto al sistema inmune el aloe tiene actividad inmunomoduladora y antimicrobiana
frente a un amplio número de microorganismos, bloquea la reproducción del VIH y de los
herpesvirus y estimula la actividad de los monocitos y macrófagos. El aloe vera, activo en
situaciones de inmunosupresión, es también efectivo en la prevención de estados de
inmunosupresión inducidos por radiación ultravioleta y en la prevención de infecciones
víricas respiratorias (gripe, resfriado, laringitis) por inducir la formación de anticuerpos.
Tiene asimismo actividad antiinflamatoria: inhibe la síntesis de prostaglandinas y reduce la
migración e infiltración de leucocitos, la liberación de histamina y la síntesis y secreción de
leucotrienos: "La actividad antiinflamatoria del gel de aloe vera se sinergiza con el resto de
propiedades (cicatrizante e inmunoestimulante) para facilitar la curación de heridas o frente
 

a procesos artríticos (por sus propiedades antiinflamatoria e inmunomoduladora)"
 


 

Para Gampel: "El aloe vera presenta propiedades anticancerígenas y antitumorales.
Especialmente en los sarcomas blandos, el acemanano es capaz de reducir el crecimiento
del tumor o producir regresión del mismo. Esta actividad antitumoral, junto a las propiedades
inmunoestimulantes y protectoras de las lesiones inducidas por radiación, determinan la
posible aplicación del aloe vera en la prevención de melanomas y cánceres de piel", por lo
que se han iniciado estudios para evaluar la actividad antitumoral del acemanano y otros
 

polisacáridos del aloe.
 


 

En relación a la piel y las mucosas destacan las propiedades de cicatrización y regeneración.
El aloe vera, ingerido o en aplicación externa, facilita la curación de heridas, quemaduras
y lesiones epidérmicas y reduce el dolor: "Se ha mostrado especialmente eficaz en las
quemaduras inducidas por radiación, incluídas las solares, y en lesiones subsiguientes a
tratamientos con radioterapia. El gel de aloe aumenta el correcto entrelazado de las fibras de
colágeno sobre la zona lesionada debido a la regeneración celular y tisular promovida por
las glicoproteínas, la reepitelización y angiogénesis favorecida por la alantoína, y el efecto
antiinflamatorio y antimicrobiano de los polisacáridos y compuestos fenólicos". También
facilita la curación de llagas y ulceraciones bucales o lesiones inflamatorias irritativas de la
mucosa gastro-intestinal.
 

En situaciones donde la curación de heridas se ve afectada y retardada, por ejemplo
diabetes, el aloe es especialmente eficaz: "No sólo disminuye el tiempo de curación de las
lesiones, sino que mejora el flujo sanguíneo y mantiene una mayor sensibilidad en la zona
lesionada en comparación con otros tratamientos".

 

No menos importante es su actividad antipsoriásica. Gampel explica que la penetración de
los polisacáridos del gel de aloe vera a través de la piel favorece su humectación, ocluye la
dermis e inhibe la formación de las placas psoriásicas, de modo que puede reducirse de
manera significativa la duración de los brotes.
 

Ricardo Gampel considera que las alteraciones producidas en la piel por la edad y por
las radiaciones solares se deben a que los cambios degenerativos son superiores a la
capacidad regenerativa, lo que se plasma en la aparición de arrugas y cambios en su
pigmentación. El gel de aloe, en palabras de Gampel: "Previene el fotoenvejecimiento
prematuro, restablece el equilibrio entre los cambios degenerativos y regenerativos y
estimula la síntesis de colágeno y de las fibras de elastina de la piel. El gel de aloe
incrementa el contenido de colágeno soluble e inhibe los enzimas responsables de la
formación y acumulación de melanina en la piel, que darían lugar a la aparición de manchas
o zonas de hiperpigmentación
 


 

Aplicaciones e indicaciones
 


Por vía oral el aloe vera es un gran regulador, depurativo y tonificante general de los órganos
y sistemas corporales. Recomendado por sus propiedades cicatrizantes en úlceras y
problemas gastrointestinales irritativos, inflamatorios, fermentativos o infecciosos, y por sus
propiedades inmunoestimulantes si se requiere un aumento de las defensas naturales en
casos de infección respiratoria, urinaria o ginecológica.
 


Se recomienda para depurar y desintoxicar en afecciones hepatobiliares y ante una

acumulación de toxinas en reumatismo, artritis, procesos alérgicos como rinitis o asma,
gota, y afecciones dermatológicas como acné, dermatitis o eccemas. Ayuda a regular y
depurar el organismo y a controlar los niveles de colesterol, glucosa y ácido úrico, así como
la tensión arterial, la circulación venosa y el metabolismo general, por lo que puede ser útil
como complemento en dietas de control de peso.
 


Aplicado externamente es antiinfeccioso, antiinflamatorio y suavizante, favorece la

cicatrización y regeneración de la piel y alivia y cura heridas, llagas, eccemas, psoriasis,
golpes, dolores musculares o articulares, acné, manchas en la piel, etc. Alivia el dolor, la
irritación, el picor y la inflamación. Aplicado en compresas en los días siguientes a la
quemadura, solar o no, calma y acelera la regeneración de la piel dañada.
 


Para resumir, en uso interno y externo el aloe vera está indicado en afecciones

dermatológicas e infecciones exantemáticas (sarampión, varicela, rubeola, herpes),
afecciones de la mucosa gástrica e intestinal (gastritis, hiperacidez, úlcera gastroduodenal,
infecciones gastrointestinales y enfermedades inflamatorias intestinales como crohn, colitis
ulcerosa y colon irritable) y de la mucosa bucal (aftas, gingivitis, periodontitis, candidiasis
bucal y esofágica), estados de inmunosupresión, procesos inflamatorios y autoinmunes tipo
artritis, procesos tumorales, prevención de estados de inmunosupresión y procesos
infecciosos, hiperglucemias e hiperlipidemias.


Precauciones

En uso externo no se han descrito reacciones adversas y las reacciones alérgicas son muy

raras. En uso interno el gel de aloe vera se considera seguro y no se conocen interacciones.
Los jugos obtenidos a partir del gel de aloe vera deben ser biológicos y no contener
sustancias antraquinónicas. Los derivados antraquinónicos pueden originar cuadros
diarreicos y cólicos intestinales, y su uso crónico puede producir pérdida de potasio,
deshidratación y dependencia de laxantes.
 



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